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domingo, febrero 23, 2014

¿Dónde están las palabras que iluminan el camino? Henri Barbusse

Es un hecho al menos en la casi generalidad de los latinoamericanos, que cuando se compra u obtiene algún tipo de artículo moderno, un artefacto, una maquinaria, vehículo o implemento, (el cual obviamente viene de fábrica con un manual de instrucciones), primero se le da uso y abuso y sólo cuando se daña o se complica, es cuando se va a las instrucciones a ver que pudo haberle ocurrido, si el daño tiene reparación y hasta a veces, solo para ver si podría ahorrarse el reparador o el mecánico.

El que está comprometido con buscar el camino no debería preguntar a cualquiera, ni mucho menos ir a tientas, pues de esa forma no sabrá a dónde irá a parar, o peor aún, podría extraviarse definitivamente.
El Señor dejó un rumbo a seguir, lógicamente como el Creador perfecto que es, dio el manual de instrucciones, el liderazgo de los Patriarcas, Profetas, Reyes y Sacerdotes, exaltó los momentos exitosos de su pueblo y también señalo a los hacedores de los malos ejemplos y las consecuencias de sus desvíos, se dio a sí mismo para liberar al hombre hacia la eternidad con él, por medio del sacrificio de Jesús en la cruz. Es por ello, que mediante el estudio de las escrituras, se llega a conocer la historia de los actores de “La Biblia”. Desde Adán y Eva hasta Malaquías, desde Juan Bautista hasta Juan Apóstol, de los héroes de la fe, de los bienaventurados, de los del camino, de sus hechos, de sus aciertos y de sus desaciertos. Pero, principalmente se llega a conocer al protagonista de la historia,  al autor de la obra y su fuente inagotable de sabiduría, enseñanzas y experiencias para trazar el camino, un solo camino… JESÚCRISTO ES EL CAMINO.

Dios establece ese camino a través de su hijo Jesucristo. (Juan 14:1-7) »No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy. Dijo entonces Tomás: —Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto…

Cuando se siente el llamado a volver al rumbo, al camino, a la senda, es porque con toda seguridad se entra en conciencia que algo está pasando, y ese llamado o campanazo es el buen indicio, el punto de inflexión para comenzar a corregir el norte.

Este llamado tiene vigencia en todo momento, puesto que Jeremías en su tiempo histórico invocó la liberación de los esclavos como muestra de conversión, y hoy pareciera decir que hay que liberarse de todo aquello que esclaviza, solo Dios y el creyente lo saben… Por todo esto, te invito a buscar “El Camino”, con fe absoluta en Dios, no busques fórmulas, métodos o estrategias, busca dentro de ti con sinceridad y sabiendo que tienes mucho por cambiar y corregir, cosas de las cuales debes arrepentirte.
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Corazón, es un término que se usa figuradamente en la Biblia para designar el centro, la totalidad o la esencia de todas las cosas o actividades. En particular se refiere al núcleo de la personalidad del hombre. Mediante una fácil transición esta palabra vino a significar toda la actividad mental y moral, incluyendo tanto sus elementos racionales como emocionales, es decir, se usa el corazón de manera figurada para denotar las corrientes escondidas de la vida personal.

La Palabra de Dios declara que la depravación humana se encuentra en el “corazón”, debido a que el pecado es un principio que halla su asiento en el centro de la vida interna del hombre, contaminando por ello todo el círculo de sus acciones (Mateo 15:19,20). El corazón, al estar tan en el interior, contiene al «hombre interno» (1 Pedro 4); esto es, al hombre real.

Tenemos que dejar muy claro algo, nadie ha sido constituido como juez para poder condenar a alguien. Definitivamente el único Juez Justo se llama Jesucristo, pero no podemos negar que una persona con un corazón limpio es quien exteriormente da testimonio de lo que Jesús ha hecho en su vida.


Es momento de volver a aquel que trasforma vidas, aquel que hace de tu corazón un corazón sencillo y sensible. Es momento de perdonar y perdonarte. Es momento que allí en donde estés leyendo esto rindas tu corazón herido o maltratado, es momento que hables con el único que te comprende, con el único que te ama con amor eterno, con el único que se preocupa por ti, aquel que permitió que este día llegara esta palabra a tu vida, aquel que en este momento está hablándote porque te ama, porque eres importante para él, porque anhela estar contigo en intimidad…
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Lo que hace el cristiano comprometido con Jesucristo y con su prójimo:

1 OBEDECE. Por amor a él. La obediencia a Dios, es la decisión y la actitud correcta.

2 LEE LA BIBLIA. Conoce a Dios integralmente y ello le ayuda a tomar decisiones correctas porque estas se basan en mandamientos, principios y ejemplos bíblicos.

3 ORA. La intimidad con Dios le proporciona beneficios, sabiduría y bendiciones.

4 AYUNA. No solo deja la ingesta de alimentos, sino que separa un tiempo del mundo para demostrar a Dios que toma en serio su relación con Él y además para obtener una nueva perspectiva y una renovada confianza.

5 SE CONGREGA para mantenerse al abrigo de la presencia de Dios en la congregación y del calor del amor de los hermanos, perseverando en la doctrina, para adorar y aprender de la Palabra de Dios. Además de ser ejemplo y testimonio para otros.

6 AMA a su prójimo como a sí mismo, se involucra, se coloca en su lugar y se dispone a ayudar.

7 PREDICA que Dios en su gracia y su amor quiere favorecer y dar a la humanidad su salvación bendita. No hay otro Evangelio.

8 ENSEÑA a los creyentes, sobre el Evangelio de la Salvación en su extensión y profundidad.

9 DEFIENDE LA FE. Jesús es la representación y significación de las sendas antiguas, el buen camino.


10 CONFIRMA EL EVANGELIO. Se esfuerza en hacer un mayor énfasis en ser cristiano de demostración y no profeta de comunicación únicamente.
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Preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino…Jeremías 6:16c

¿A cuáles sendas antiguas se refiere Dios, por qué y para qué?, ¿Dónde encontrarlas?
Se tiende a pensar que las sendas antiguas se encuentran sólo en el Antiguo Testamento, quizá por lo de “antiguo”, pero este Canon se hace incompleto cuando no se estudia paralela y complementariamente con el Nuevo Testamento, esto con el fin de encontrar las respuestas, o mejor dicho, la explicación perfecta de su revelación y la justificación de todo lo que el primero contiene.

Imagine a un interesado lector que sólo posee el Antiguo Testamento (esto es, carece del Nuevo Testamento) que abre el libro del Génesis y leyendo versículo por versículo se encuentra en el Capítulo 3 con que Dios “promete algo” que ha de venir. Continúa leyendo y encuentra una repetición ampliada de ello en los Capítulos 7 – 17 – 22 y 49. Sigue leyendo y encuentra la misma “promesa” en cada libro; al fin lee en Isaías y más adelante ve que aparece en gran cantidad de profecías. Pero, aún llega al final de Malaquías y “la promesa” no se ha realizado todavía. Este lector se ha dado cuenta clara que el Antiguo Testamento es un libro de profecías no cumplidas aún.

Luego, leyendo otra vez desde el principio, se da cuenta de algo raro en Génesis 4: “sacrificio”, ¿qué es lo que puede significar la ofrenda de la vida de un animal? Se percata de esto nuevamente en los Capítulos 9 - 12 y 22; Todavía está más claro en el Éxodo, hasta que en Levítico hay toda una organización para los sacrificios, ofrendas, ritos y ceremonias. Los ve mencionados una  y otra vez, con muy pocas explicaciones respecto a su significado real, hasta que una vez más, llega a Malaquías 4, sin tener luz acerca de lo que está leyendo. Ahora se da cuenta que el Antiguo Testamento es también un libro de ceremonias no explicadas.

De nuevo el interesado lector vuelve al Génesis y no tarda mucho en ver que hay otro gran hecho: la expresión del “deseo por Dios” que tiene el hombre, donde también se expresa una necesidad de satisfacción. Lee esto en los Capítulos 4 -5 - 15 -  28 y 49, y luego en el resto de los libros, pero sobre todo, en Job, Salmos y los profetas. De vez en cuando el corazón del hombre clama al Dios vivo, y pide bendiciones que Dios ha prometido. Pero, aunque hay algo de satisfacción, no es tan grande, no es perfecta; el corazón sigue anhelando y el alma sigue deseando, hasta que cierra la lectura en Malaquías 4, sin que haya habido una realización completa, y este lector, cada vez más interesado se da cuenta de que hay otro hecho, y es que el Antiguo Testamento es un libro de anhelos insatisfechos.

Estos son los tres hilos que corren a lo largo del Antiguo Testamento, haciendo de él, en sí, un libro incompleto, como se afirmó al comienzo. Debe ser estudiado desde este punto de vista y con esta perspectiva, si se ha de entender de modo apropiado. Sólo así puede apreciarse que es el fundamento del Nuevo Testamento y la preparación necesaria para todo lo que hay en este último Canon.

Imagine al mismo interesado lector quien ahora recibe el Nuevo Testamento. Cuando empieza a leerlo no tardará en encontrar la respuesta a las mismas cosas que no había podido encontrar en el Antiguo. De inmediato se leerá en Mateo 4:14 “Para que se cumpliese…”, y pronto se da cuenta que:
Jesús El Profeta cumple (en su vida) las profecías.
Jesús El Sacerdote explica (en su muerte) las ceremonias.
Jesús El Rey satisface (en su resurrección) los anhelos del hombre.

"Jesús profeta, sacerdote y rey” es pues, la clave del misterio, la explicación del Antiguo Testamento y la manifestación del Nuevo y por ende, a criterio de este autor: JESÚS es la representación y la significación de las sendas antiguas, el buen camino.
Sin duda alguna, leer la Biblia puede ser una tarea intimidante por su extenso contenido o complejidad. No obstante, en el cristiano, esta práctica es el diario vivir. Consideremos estos pasos para facilitar su lectura, eso sí, siempre a partir de hacer una oración a Dios buscando su dirección.

1. Escoger una buena versión

Hoy existen  muchas versiones de la Biblia gracias a organizaciones que se han dedicado a publicar y a republicar Las Escrituras. Es importante escoger una versión que pueda entender bien y que ayude a darle sentido de lo que lee.

2. Familiarizarse con el texto

La Biblia es una colección de libros y cada uno de estos libros tiene un propósito. Algunos son libros de historia otros, como los Salmos, son oraciones y alabanzas. Otros dan testimonios de Jesús y sus enseñanzas. A través de estos libros Dios nos habla de distintas formas.
Antes de empezar la lectura Bíblica toma uno o dos minutos para relacionarte un poco con el pasaje que vas a leer. Hazte preguntas como: ¿Quién escribió este libro? ¿A quién está dirigido este pasaje?

3. Leer el texto cuidadosamente

Concéntrese en leer el texto completo la primera vez. Es recomendado que se vuelva a leer el texto más despacio, tomando notas preferiblemente. Lo importante es que se tome tiempo para la lectura, dedicando un tiempo sin interrupciones y distracciones.

4. Reflexione en lo que ha leído

Después de leer el pasaje pregúntese: ¿Cuál fue el mensaje principal de este pasaje? ¿Por qué quiso Dios que se escribiera esto? ¿Qué me quiere decir Dios a mí con este pasaje? ¿Cómo puedo adaptar esto a mi vida?

5. Ore y aplique lo que acaba de aprender


Al final de su lectura ore nuevamente a Dios, procurando aplicar las enseñanzas que acaba de leer. Si hay algo que todavía no entiende o le causa confusión, pídale sabiduría y entendimiento a Dios. Continúe leyendo el pasaje, meditando en ello durante la semana y si puede, converse con un amigo, Pastor, Consejero o Educador Cristiano.
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